A fines del 2023 el colectivo argentino, con 44,7% de pobreza según la UCA a noviembre de ese año, le entregó la conducción del país a un desconocido que alegaba poder gestionar una salida. Fue la sorpresiva alternativa a un camino cuyas evidencias señalaban con toda claridad, hasta allí, una catástrofe socioeconómica.


































