La irrupción de la inteligencia artificial en la escuela no llegó para reemplazar al docente, sino para devolverle tiempo y oxígeno a una tarea que suele quedar atrapada entre calendarios, formatos y repeticiones. Así lo plantea el especialista Pablo Bongiovanni, quien observa que la planificación docente combina un costado inventivo con "mucho de tiempo, esfuerzo y trabajo repetitivo".

































