A mediados de la década de 1950 el actor y director Hugo del Carril era valorado por sus películas de corte social, que tuvieron su expresión más acabada en “Las aguas bajan turbias” (1952). Pero en agosto de 1955, concretó la primera prueba de cámara de una obra ubicada en las antípodas, que sería a la postre un objeto de culto: “Más allá del olvido”, con guión escrito por Eduardo Borrás sobre la base de “Brujas, la muerta”, del belga Georges Rodenbach.


































