Jorge Brito, el empresario que falleció hoy cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Salta, formaba parte de un selecto grupo de banqueros locales. Creó un imperio financiero desde la nada, con apenas una inversión conjunta de US$ 10.000, atravesó diversos gobiernos y mantuvo diálogo permanente -muchas veces tirante- con el poder.

































