Una racha húmeda prolongada, que comenzó a mediados de febrero y alcanzó su punto crítico este lunes 9 de marzo, ha sumido a la capital de Kenia, Nairobi, en una de sus peores crisis climáticas de los últimos años. Según el último balance oficial emitido por el Ministerio del Interior, al menos 42 personas han perdido la vida como consecuencia de las inundaciones repentinas que transformaron calles en ríos y atraparon a cientos de ciudadanos en sus vehículos y viviendas.


































