En el Reino Unido, el expríncipe Andrés fue detenido este jueves en medio de una investigación reactivada por acusaciones vinculadas al caso Epstein.
El hermano del rey Carlos III fue detenido bajo sospecha de “mala conducta en un cargo público”, en una investigación impulsada por nuevas menciones surgidas en los “archivos Epstein” y con allanamientos en dos condados.

En el Reino Unido, el expríncipe Andrés fue detenido este jueves en medio de una investigación reactivada por acusaciones vinculadas al caso Epstein.
La detención se concretó este jueves, día de su 66° cumpleaños, bajo la sospecha de “mala conducta en un cargo público”, según informó Thames Valley Police en un comunicado citado por medios internacionales.
De acuerdo con la fuerza, el arresto se dispuso tras una “evaluación exhaustiva” que derivó en la apertura formal de una investigación por ese presunto delito, un paso que marca el pasaje de la revisión preliminar al expediente judicial en marcha.
La policía no identificó oficialmente al detenido, pero confirmó que se trata de un “hombre de unos 60 años” y los reportes coinciden en que se trata de Andrés Mountbatten-Windsor.
El caso volvió al centro de la escena por las referencias que aparecen en documentos conectados a la investigación estadounidense sobre Epstein, con señalamientos sobre el período en que Andrés se desempeñó como enviado comercial del Reino Unido (2001–2011).
Entre las acusaciones bajo análisis figura la presunta circulación de información sensible o reportes vinculados a viajes oficiales que habrían llegado a Epstein en 2010, un punto que se apoya en la aparición de nueva correspondencia dentro de ese caudal documental.
En paralelo al arresto, la policía informó que realiza búsquedas en domicilios de Berkshire y Norfolk, lo que sugiere una línea investigativa que no se limita a un único lugar o testimonio.
El operativo también dejó imágenes difundidas por medios: vehículos sin identificación y personal en las inmediaciones de una residencia en el entorno de Sandringham Estate, donde reportes situaron a Andrés al momento de la detención.
La fuerza interviniente es la que tiene jurisdicción en el área de Royal Lodge, donde Andrés vivió hasta hace poco, un dato que aparece asociado a la ruta administrativa del caso y a la competencia territorial.
Desde el entorno del expríncipe, la línea histórica se mantiene: Andrés ha negado reiteradamente cualquier conducta ilegal vinculada a su relación con Epstein, según consignan medios internacionales.
En el plano político, Keir Starmer afirmó que nadie está “por encima de la ley” y sostuvo que el expríncipe debería cooperar con las autoridades estadounidenses, en declaraciones replicadas por medios internacionales.
El tablero institucional suma, además, un antecedente clave: el año pasado, Charles III le quitó formalmente el “estilo” y los títulos asociados al trato de “príncipe”, en una decisión orientada a limitar el daño reputacional sobre la monarquía.
Con la investigación ya abierta, la policía remarcó el “significativo interés público” y prometió actualizar información “cuando sea apropiado”, mientras el caso vuelve a tensionar la conversación británica sobre el vínculo entre poder, privilegio y rendición de cuentas.




