La sequía sin precedentes que afectó a la Amazonia el año pasado, junto con precipitaciones menores a las habituales desde entonces, provocaron una rápida disminución en los niveles de agua de los ríos de la región. Esta situación complica la navegación de las barcazas que transportan granos para la exportación, y dejó aisladas a las comunidades que dependen del transporte fluvial.

































