Meta enfrenta en Estados Unidos uno de los procesos judiciales más importantes relacionados con el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes. La empresa, propietaria de Facebook e Instagram, negó las acusaciones de fiscales de 29 estados que sostienen que desarrolló sus plataformas con mecanismos destinados a generar un uso excesivo y compulsivo entre los menores.



































