Lo que comenzó como una situación difícil de identificar terminó convirtiéndose en uno de los momentos más angustiantes del viaje para Vicky y Agustín, dos santafesinos que se encuentran recorriendo Colombia.
Vicky y Agustín se encuentran de viaje por Colombia y estaban alojados en la zona de Boquilla, cerca de Salento, cuando comenzaron a sentir un fuerte movimiento.Según relataron a El Litoral, fueron minutos de incertidumbre.

Estaban alojados en un hostel de la zona de Boquilla, cerca de Salento, cuando empezaron a sentir que todo se movía. Al principio, la explicación parecía sencilla: pensaron que el ruido y las vibraciones podían venir del lavarropas de la casa. Pero el movimiento continuó y pronto quedó claro que se trataba de un temblor.
“Empezamos a sentir que había como un temblor. Pensamos que era el lavarropas de la casa y después nos dimos cuenta de que era mucho más que eso”, contaron en un audio enviado desde el lugar.
Mientras el movimiento continuaba, una mujer que estaba cuidando el hostel, a quien identificaron como Amparo, les indicó que se desplazaran hacia un sector que consideraba más seguro. Fue entonces cuando Agustín tomó del brazo a Vicky y la llevó hacia una zona de la ladera.
El relato de los santafesinos permite reconstruir cómo fueron esos minutos desde adentro. El primer indicio fue la vibración. Después llegó la certeza de que no se trataba de un movimiento menor.
Vicky contó que Agustín reaccionó rápidamente y la llevó hacia un lugar donde entendía que podían estar más protegidos. “Me agarró del brazo y me metió en el medio de una laderita, donde él suponía que era seguro”, relató.
El movimiento se prolongó durante varios minutos. Para Vicky, el tiempo pareció todavía más largo por la tensión y el miedo. “Tembló durante tres minutos más o menos, dicen los que saben, porque yo estaba como en coma”, contó, todavía impactada por lo ocurrido.
La experiencia fue especialmente fuerte porque ninguno de los dos esperaba atravesar una situación de esas características durante el viaje.
Una vez que el movimiento terminó, comenzó otra etapa marcada por la incertidumbre: saber qué había ocurrido en las zonas cercanas y conocer si había personas afectadas.
En ese momento comenzaron a circular comentarios sobre posibles daños en distintos lugares. Entre ellos aparecieron referencias a la caída de edificios en la zona de Salento y a la posibilidad de que hubiera víctimas. Sin embargo, los propios viajeros aclararon que no tenían información confirmada sobre esos hechos.
En el lugar donde se encontraban, en cambio, pudieron observar algunos daños materiales.
“Acá donde estamos nosotros, por el momento no tuvimos ninguna noticia fea”, explicaron. Según su relato, algunas paredes quedaron agrietadas, se desprendieron sectores de revoque y también observaron postes y árboles afectados.
La diferencia entre lo que podían comprobar directamente y las versiones que llegaban desde otros lugares fue otra de las características de esos primeros minutos después del sismo.
La situación se volvió todavía más tensa porque, según los habitantes de la zona, todavía podía producirse una réplica.
“Dicen que falta la réplica”, explicaron los viajeros. La advertencia aumentó la preocupación de quienes habían vivido el primer movimiento y todavía no sabían con certeza qué podía ocurrir después.
Para Vicky y Agustín, la posibilidad de que volviera a temblar hizo que el miedo no terminara cuando cesó el primer movimiento.
“Una vez que tiembla, después vuelve a temblar”, comentaron al transmitir lo que les habían dicho en el lugar. Más allá de la precisión de esa explicación, el temor a una nueva sacudida quedó instalado entre quienes habían atravesado el episodio.
Los dos santafesinos se encontraban realizando un viaje por Colombia cuando quedaron involucrados en una situación que no formaba parte de sus planes. La experiencia cambió por completo la tranquilidad de esas horas.
Vicky reconoció que todavía no terminaba de procesar lo sucedido. La descripción de que había quedado “como en coma” durante el movimiento refleja el estado de shock que puede provocar un fenómeno de estas características cuando ocurre de manera inesperada.
Hasta el momento de comunicarse, ambos habían podido confirmar daños materiales en el sector donde estaban, pero no tenían noticias de personas afectadas allí.
Para ellos, la experiencia quedó resumida en una frase que repitieron al finalizar el relato: “Cagazo”.





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