La perito María Eugenia Cariac confirmó en su declaración frente al Tribunal que la huella en la cara de Fernando Báez Sosa fue realizada con la zapatilla que utilizó Máximo Thomsen aquella madrugada. "La zapatilla de marca Cyclone que tenía un diseño ‘zigzag’", destacó la perito que, durante su testimonio, mostró varias imágenes de la víctima en las que se veían los rastros del calzado, sobre todo en el maxilar inferior, en la región izquierda y la región lateral izquierda del cuello.


































