El 5 de octubre de 1975, Montoneros secuestró el vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas, debiendo aterrizar de emergencia en un campo agrícola cercano a Angélica para permitir la fuga de los atacantes. Ricardo Peterlin, politólogo, estudiante de Historia, músico y docente, reflexionó sobre el contexto histórico nacional que rodeó aquellos hechos.
“Para entender la historia de Montoneros, hay que retrotraernos primero al golpe que le hicieron a Perón en 1955”, explicó Peterlin. Según planteó, el derrocamiento de Juan Domingo Perón, ocurrido el 16 de septiembre el año mencionado, abrió un proceso que se extendió hasta su regreso en 1973 y que fue conocido como la resistencia peronista.
De la resistencia sindical a las organizaciones armadas
Peterlin señaló que la resistencia peronista tuvo dos grandes momentos. El primero estuvo marcado por la lucha sindical, con los trabajadores y sindicatos como columna vertebral del peronismo. Allí ubicó hechos como la toma del frigorífico Lisandro de la Torre en 1959, uno de los hitos de aquel período.
“El primer momento está asignado por la lucha sindical. Los primeros actos de la resistencia peronista los van a realizar los sindicatos y los trabajadores”, indicó.
Más adelante, desde mediados de los años ‘60, comenzaron a surgir organizaciones políticas y armadas que ya no centraban su acción en la lucha sindical, sino en la militancia política. “En algunos casos, sin adhesión a la lucha armada, y en otros casos sí. Montoneros es uno de los casos emblemáticos de la opción por las armas”, explicó.
Cuba, el vandorismo y la Iglesia
Para Peterlin, el surgimiento de Montoneros y de otras organizaciones de izquierda peronista debe entenderse a partir de varios factores. Uno de ellos fue el crecimiento del vandorismo, al que definió como una línea sindical que buscaba negociar con los gobiernos militares o condicionados por las Fuerzas Armadas, incluso sin el regreso de Perón.
“Eso empieza a sentirse como una traición dentro del peronismo y se empiezan a gestar tendencias dentro de lo que sería el peronismo de izquierda”, señaló.
Otro elemento central fue la Revolución Cubana de 1959, que instaló la idea de que una guerrilla podía llegar al poder en América Latina. “Es el primer caso de una llegada al poder con una táctica guerrillera que resulta exitosa, y eso inspira a toda una juventud”, explicó.
El tercer factor fue el debate dentro de la Iglesia Católica, especialmente entre sectores que planteaban una iglesia cercana a los pobres, los humildes y los explotados. Según Peterlin, muchos militantes originarios de Montoneros provenían de esa rama del catolicismo renovador.
El nacimiento público de Montoneros
Peterlin recordó que Montoneros no fue la primera organización armada de la época, ya que antes existieron experiencias como los Uturuncos, las Fuerzas Armadas Peronistas y el Ejército Guerrillero del Pueblo de Jorge Masetti.
Sin embargo, Montoneros alcanzó visibilidad pública en 1970, con el secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu. “Es el primer hecho que da luz a Montoneros y ahí aparece como una organización pública”, sostuvo.
Ese mismo año se produjeron otros episodios relevantes, como el copamiento de La Calera, en Córdoba, y la muerte de Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus en un enfrentamiento armado en una pizzería de William C. Morris, partido de Hurlingham (Buenos Aires).
A partir de entonces, la organización comenzó a crecer y a consolidarse como una de las principales expresiones de la izquierda peronista. “Montoneros se convierte en la organización con más militantes, con más capacidad logística y la responsable de acciones fundamentales en todo el país”, explicó.
El regreso de Perón y la ruptura interna
El politólogo sostuvo que el regreso de Perón en 1973 fue producto de una amplia presión política, sindical, estudiantil y militante. Sin embargo, ese retorno estuvo rápidamente atravesado por la violencia interna del peronismo, especialmente desde la masacre de Ezeiza.
“Cuando Perón llega al país, se produce un tiroteo entre las fuerzas de derecha del peronismo – o fuerzas sindicales –, y lo que sería la tendencia de izquierda”, señaló.
Pocos días después, Montoneros asesinó a José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y dirigente cercano a Perón. Para Peterlin, ese hecho marcó un punto de quiebre. “Al asesinar a Rucci, que era la mano derecha de Perón, se produce un quiebre total entre la conducción de Perón y la cúpula de Montoneros”, afirmó.
1975: miedo, violencia y un gobierno debilitado
Al describir el año 1975, Peterlin lo definió como un momento extremadamente crítico. Perón había muerto el año anterior y el gobierno de Isabel Perón atravesaba una situación de fuerte debilidad política, con presión militar, violencia cotidiana y enfrentamientos entre sectores armados.
“Es un contexto muy difícil porque se desata mucha inseguridad en la gente, hay mucho miedo en la población, se suceden constantes asesinatos”, explicó.
La ausencia de Perón dejó sin articulación a un movimiento político profundamente heterogéneo. “Al no existir más Perón, de alguna manera queda desbordada la situación”, planteó.
También señaló que la llamada Triple A, vinculada al gobierno de Isabel Perón y a José López Rega, profundizó la persecución contra militantes de izquierda. “Es un año clave porque ahí se va a desenvolver y desarticular el conflicto, llevando directamente hacia el golpe militar”, afirmó.
El secuestro del avión y la fuga
Sobre el secuestro del vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas, Peterlin aclaró que no cuenta con información exhaustiva sobre la logística del episodio, pero lo vinculó con la situación crítica que atravesaban las organizaciones armadas en 1975.
“Ellos desviaron un avión que iba para Corrientes. Cuando llegan a Rafaela, se dispersan en camionetas y de ahí toman diferentes rutas por provincias del país”, explicó.
Para el entrevistado, el objetivo central habría sido la fuga. “Ya en 1975, la Triple A se había cargado a un montón de gente, por eso arrancan los exilios. Había desapariciones todos los días, había muertos todos los días; se estaban fugando, escapando”, señaló.
Rumores, versiones y una política atravesada por la vida o la muerte
Peterlin también se refirió a los rumores que rodean a hechos históricos como la Operación Primicia y el aterrizaje del avión cerca de Angélica. Para él, este tipo de episodios suelen prestarse a interpretaciones contradictorias y teorías difíciles de comprobar.
“El rumor está siempre en todos los hechos, o por lo menos en aquellos sucesos históricos que son más confusos”, explicó.
En ese sentido, consideró necesario mirar aquella época desde su propia lógica, sin trasladar automáticamente categorías del presente. “En ese momento, la política se disputaba de formas muy diferentes a las de ahora. Nosotros hoy dirimimos los conflictos – mal o bien –, en las urnas. En ese momento no: se dirimía con la vida”, sostuvo.
También recordó que quienes ingresaban a organizaciones políticas armadas sabían que podían afrontar la clandestinidad, la fuga, el cambio de identidad, el exilio o la muerte. “Eran condiciones extremas”, resumió.
Una causa común, métodos diferentes
Peterlin remarcó que dentro del peronismo y de otras corrientes políticas no todos compartían la opción por la lucha armada. Había quienes sostenían la lucha sindical, otros que apostaban por nuevas formas de participación política y sectores religiosos que trabajaban desde los barrios y las villas de manera pacífica.
“Había una cantidad muy grande de formas de intervención y de tomar partido, pero era la causa lo que guiaba a las organizaciones. Después, cada una tenía sus métodos para llegar a ese fin”, explicó.
Finalmente, sostuvo que aquella historia fue profundamente trágica y dejó muertes en distintos sectores. “Hubo víctimas de todos lados. Han muerto sindicalistas, profesores, militares, policías, estudiantes. Fue una historia trágica”, concluyó.