El verdadero reto al evaluar la hotelería de lujo contemporánea no radica en la opulencia de sus suites, sino en la autenticidad de sus mesas. Quienes recorremos grandes epicentros culinarios del mundo, miramos el concepto "all-inclusive" con recelo: la masificación suele ser la kryptonita de la alta cocina. Sin embargo, mi reciente desembarco en el Paradisus Grand Cana, en República Dominicana, me obligó a reformular por completo el juicio.





































