Por más que busco y busco en la desordenada pila de papeles, fotos y documentos de todo tipo, que mi obsesión por el edificio me hizo acumular, no encuentro la fecha exacta en que cerró sus puertas el majestuoso Hotel Ritz, emblema de mi ciudad. De mi ciudad que pudo ser. De mí desamparada ciudad. De mi propio desamparo. Mi Santa Fe.



































