El recorrido histórico por las universidades reflejó la necesidad y la relevancia de los estudios humanísticos. No quedan dudas que brindan, como lo describió Juan Agustín García, frutos de una naturaleza especial que actúan a la sordina, por un esparcimiento de ciertas nobles esencias, muy finas y sensibles, que se notarán en el interior de las almas (en “Sobre nuestra incultura”, año 1922).




































