+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Noticias
    • Área Metropolitana
    • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
    • Política
    • Filtrado
    • Economía
    • Puerto Negocios
    • Dólar Hoy
    • Educación
    • Salud
    • Información General
    • Regionales
    • Internacionales
    • Opinión
    • Escenarios & Sociedad
    • Show
    • Contenido Patrocinado
  • Deportes
    • Actualidad Sabalera
    • Actualidad Tatengue
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Clasificados
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
    • Campolitoral
  • Servicios
    • Clima
    • Agenda Cultural
  • Especiales
    • Portada
    • Arte
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
    • Podcast
    • Radios en vivo
  • Institucional
    • Autores
    • Temas
    • Quienes Somos
    • Alianzas
    • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Juegos Suramericanos 2026
Colón
Unión

OPINIÓN

Miradas

La curva de mi firma

La firma, un gesto cotidiano que revela la singularidad de cada instante, esconde secretos que solo el tiempo y la reflexión pueden desvelar completamente.

La curva de mi firmaLa curva de mi firma

Martes 28.7.2026
 15:27hs
Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Rodrigo Agostini
Por: 
Rodrigo Agostini

"La firma no remite jamás a la plenitud de una presencia; siempre puede repetirse, siempre puede ser arrancada de su origen"

Jacques Derrida

***

Siempre me ha impresionado el poder de los gestos mínimos. Esos que hacemos casi sin pensarlo y que, con el tiempo, adquieren un peso inesperado. La firma es uno de ellos. Un trazo que se repite miles de veces, en bancos, contratos, recibos, actas, y que sin embargo nunca es idéntico a sí mismo.

Jacques Derrida lo advirtió: la firma no garantiza una presencia total, es siempre vulnerable a la repetición, al desvío, al ser arrancada de su origen. Y sin embargo, en ese juego de repetición y diferencia, late la paradoja de la existencia: lo que parece mecánico revela, sin que lo sepamos, la singularidad de cada instante.

Mirá también

Contra el dogma: el regreso del símbolo

En mi caso, mi firma guarda un secreto que con los años descubrí. No lo pensé de antemano, no fue un diseño consciente. Sucedió como suceden las cosas esenciales: de golpe, y sin que nadie lo planifique. Arranca con un movimiento brusco, una especie de latido que sube y baja con prisa.

Es la juventud condensada en tinta: urgencia por avanzar, deseo de dejar huella, necesidad de correr hacia adelante. Luego, la línea se eleva y se expande, se abre en un gran giro, como si buscara abarcar más de lo que la recta permite. Allí reconozco la maduración, la mirada que aprende a rodear los problemas, que entiende que no todo se gana corriendo.

Y entonces desciende, pero no con violencia, sino como planeando: un vuelo que se entrega al aire, confiado, sereno. En ese descenso encuentro mi paz, el reposo del alma, la certeza de que también hay que aprender a dormir en lo que uno ha construido. Y al final, dos puntos. Dos diminutas luces. Cuando los comencé a trazar no sabía lo que significaban.

Hoy sé que son mis hijas, pero también sé que ya estaban antes de que existieran. Antes incluso de que conociera a mi esposa. Dos anticipaciones, dos faros dibujados antes de tener rostro, dos presencias que todavía no eran pero ya estaban. Eso es lo que más me conmueve: la firma, ese gesto repetido casi sin atención, contenía una promesa que mi vida tardó años en cumplir.

Ahí comprendí que no siempre somos dueños de lo que hacemos. Que a veces nuestros gestos nos preceden. Que el cuerpo sabe antes que la mente, y que la mano puede escribir lo que la conciencia todavía ignora. Roland Barthes decía que la escritura es siempre tensión entre lo normativo y lo singular. Yo diría que también es, en ocasiones, una profecía.

Mirá también

Bauhaus: síntesis o cruce de caminos

Escribir, incluso firmar, es poner en acto un destino que solo más tarde reconocemos como propio. Me pregunto muchas veces por qué esos dos puntos aparecieron allí. Podrían no haber existido. Podría haber terminado la firma en una curva, en un garabato, en una raya final. Pero aparecieron.

Dos puntos, casi insignificantes, que con los años se convirtieron en lo esencial. Como si hubieran estado esperándome, como si la vida hubiera dejado en mi trazo una señal que yo debía descifrar después. Esa experiencia me lleva a pensar en cómo tantas cosas en nuestra vida nos anteceden. No las buscamos, pero acontecen.

A veces creemos que somos dueños de nuestros caminos, que elegimos con libertad absoluta, y sin embargo, cuando miramos hacia atrás, descubrimos que ya había signos que nos guiaban, huellas invisibles que nos llevaban hacia un lugar. No se trata de destino rígido, sino de una trama secreta en la que nuestros gestos más pequeños se convierten en anticipos.

La firma, en este sentido, es apenas un ejemplo. Pienso en ciertas frases de mi abuela, que durante años parecían simples ocurrencias y hoy reconozco como enseñanzas fundamentales. Pienso en objetos que guardé sin saber por qué, y que después adquirieron un valor inmenso. Pienso en lugares por los que pasé casi de casualidad, y que luego se volvieron escenarios clave de mi vida.

Lo bello de todo esto es que no se trata solo de mi firma. La vida habla en susurros, y muchas veces esos susurros se registran en gestos mínimos.

Hay momentos en los que todo parece azar, pero al volver la vista atrás, comprendemos que ese azar tenía un sentido oculto. En mi firma esa lección se vuelve evidente. Cada vez que la repito en un papel siento que estoy narrando mi biografía en miniatura. El inicio brusco, el giro amplio, el descenso sereno y las dos luces al final son mi vida condensada en segundos.

Y al mismo tiempo son algo más: son la prueba de que la escritura nos trasciende, de que hay símbolos que anteceden a nuestra conciencia y que la acompañan como si fueran guardianes silenciosos. Algunos verán solo un garabato. Un banco la guardará en su base de datos como un dato de verificación.

Pero yo sé que es mucho más. Es mi manera de recordarme que no todo lo esencial depende de mi voluntad. Que la vida, como la firma, a veces se adelanta a lo que puedo comprender. Y que en esa anticipación hay un misterio que conviene aceptar sin pretender descifrarlo del todo.

Quizás por eso me resisto a simplificar mi firma, a hacerla más rápida o más legible. No quiero perder esa curva que me cuenta, ni esos dos puntos que me iluminan. Cada vez que los dibujo confirmo una verdad íntima: hay gestos que nos acompañan antes de que sepamos por qué, hay símbolos que cargan con la promesa de lo que vendrá. Y aunque nadie más lo entienda, para mí es suficiente.

Lo bello de todo esto es que no se trata solo de mi firma. Cada persona, si mira con cuidado, encontrará en su vida signos similares: decisiones tomadas sin saber por qué, dibujos repetidos en los márgenes de un cuaderno, palabras que se escaparon sin intención, sueños que parecían banales y luego se cumplieron. La vida habla en susurros, y muchas veces esos susurros se registran en gestos mínimos.

Hoy firmo con la serenidad de quien sabe que no es un simple trámite. Cada cheque, cada contrato, cada autorización lleva en su trazo una narración íntima: el impulso, el giro, el reposo y las luces.

La curva de mi firma es, entonces, la excusa para pensar algo más profundo: que nuestra existencia no se agota en lo que vemos ni en lo que planeamos. Que hay una dimensión de anticipación, de promesa, que a veces se escribe en nosotros antes de que podamos entenderla.

Y que quizás el sentido de vivir consista, en parte, en aprender a reconocer esas señales, en leer en lo pequeño lo que nos anuncia lo grande. Hoy firmo con la serenidad de quien sabe que no es un simple trámite. Cada cheque, cada contrato, cada autorización lleva en su trazo una narración íntima: el impulso, el giro, el reposo y las luces.

Pero también lleva una enseñanza: que no siempre soy yo quien escribe; a veces la vida escribe en mí. Y entonces comprendo que la firma, lejos de ser una mera validación, es también un acto poético, un modo de reconocer que el misterio se cuela en los gestos más cotidianos.

Quizás sea eso lo que más me gusta de mi firma: que en ella late, escondida, la certeza de que las cosas importantes suelen llegar antes de que las esperemos. Que ya están, de algún modo, dibujadas en nosotros, como esos dos puntos que me acompañaron durante años sin que supiera quiénes eran.

Y que la vida, al final, no es más que eso: una sucesión de gestos que revelan, con el tiempo, el secreto que siempre habían guardado.

Agregar El Litoral en
Agregar a tus medios preferidos en Google
Sobre el Autor
Rodrigo Agostini
Por: 
Rodrigo Agostini
|
Ver Perfil

#TEMAS:
Edición Impresa

Además tenés que leer:

  • Seis miradas para un siglo (Parte V) Contra el dogma: el regreso del símbolo
  • Seis miradas para un siglo (Parte IV) El espacio como emoción: la poética del racionalismo moderno
  • Seis miradas para un siglo (Parte III) Bauhaus: síntesis o cruce de caminos
  • Lo que Argentina-Egipto nos dejó... Un amanecer de lágrimas y esperanza
  • Seis miradas para un siglo (Parte II) La hora cero: arquitectos frente al vértigo de lo nuevo
  • Seis miradas para un siglo (Parte I) Arquitectura, arte y sentido: del gesto al espacio
Tenes que saber
Una app para vivir los Juegos desde el celular
Los salarios estatales de Santa Fe superaron la inflación: cuánto aumentaron y qué viene
Colón y Los Andes unidos por los goles de tres “9” que se cansaron de meterla
Fijaron los haberes de los jubilados municipales en Santa Fe hasta diciembre de 2026: cómo quedaron
Rosario: mataron de un tiro a un adolescente en la zona sur

LO MÁS VISTO

Cinco provincias bajo alerta por tormentas y fuertes ráfagas este sábado

1

Cinco provincias bajo alerta por tormentas y fuertes ráfagas este sábado

2

Rige una alerta amarilla por tormentas en la provincia de Santa Fe

3

Juegos Suramericanos: la agenda completa del sábado 19 de septiembre en Santa Fe

4

Cómo quedó el medallero de los Juegos Suramericanos tras la sexta jornada

5

La Justicia anuló un allanamiento y dejó sin efecto un secuestro de cocaína en Santa Fe

Te puede interesar

  • Gibson rinde homenaje a Gustavo Cerati con una ES‑335 de edición ultra limitada
  • El partido de Las Leonas se vive en el Fan Fest del Parque del Sur
  • La Justicia anuló un allanamiento y dejó sin efecto un secuestro de cocaína en Santa Fe
  • Julieta Lucas: cuatro oros, una historia de esfuerzo y el desafío de llegar más lejos
  • Ruta 90: finalizaron obras de repavimentación y mejoras entre Constitución y General López
  • Una app para vivir los Juegos desde el celular
  • Los salarios estatales de Santa Fe superaron la inflación: cuánto aumentaron y qué viene
  • Colón y Los Andes unidos por los goles de tres “9” que se cansaron de meterla

Política

Paritarias Los salarios estatales de Santa Fe superaron la inflación: cuánto aumentaron y qué viene
¿Habrá foto con Trump? Milei vuelve a Estados Unidos para hablar ante la ONU
Digitalización La provincia de Santa Fe derogó un decreto de 1955 para agilizar la firma de contratos
Argumentos jurídicos y políticos La Justicia ratificó un pilar del juicio por jurados: el fallo absolutorio es inapelable
Campaña y tensión Presupuesto y cambios en Discapacidad: otra discrepancia entre Bullrich y el gobierno

Área Metropolitana

¿Le ganan a la inflación? Fijaron los haberes de los jubilados municipales en Santa Fe hasta diciembre de 2026: cómo quedaron
Prórroga de la inscripción Taxis y remises: municipio alienta a obtener una licencia a choferes de apps y a público general
La ciudad se mueve distinto La primera semana de los Suramericanos dejó una nueva postal de Santa Fe
Clima Sábado con 27°C y bajas probabilidades de lluvia en la ciudad de Santa Fe
En detalle Así funciona la Villa Suramericana de la ciudad de Santa Fe desde adentro

Sucesos

Estafas inmobiliarias Moderno House: habrá una nueva audiencia tras los reclamos de la querella y la fiscalía
Inviolabilidad del domicilio La Justicia anuló un allanamiento y dejó sin efecto un secuestro de cocaína en Santa Fe
Tenía 14 años Rosario: mataron de un tiro a un adolescente en la zona sur
Santa Fe Aprehendieron a un “tiratiros” en la zona suroeste de la ciudad
Departamento La Capital La PDI desarticuló puntos de venta de droga en el oeste de Santa Fe

Información General

Panorama astrológico Horóscopo de hoy 19 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Piscis: 19 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Acuario: 19 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Capricornio: 19 de septiembre de 2026
Horóscopo del día Horóscopo de hoy para Sagitario: 19 de septiembre de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar