La filtración de un correo interno del Pentágono que sugiere evaluar el retiro del tradicional apoyo estadounidense al Reino Unido sobre la soberanía de las Islas Malvinas -como represalia por la falta de respaldo británico a las operaciones militares de Washington e Israel contra Irán- ha generado un temblor político en el Atlántico Norte y, al mismo tiempo, un inesperado ruido diplomático en el Atlántico Sur.




































