El domingo 2 de agosto hubiera sido el Día del Niño, pero el infinito laberinto de los intereses particulares lo cambió de domingo, y después lo volvió a cambiar. Ninguno de estos cambios obedeció al interés superior del niño. Al parecer se trata de juguetes. Entonces me pregunto qué elegiría un niño si de verdad y con libertad pudiera elegir.






































