Los teléfonos son un problema. Internet otro. Los abonos de los cables y las plataformas los multiplicaron. El martes pasado, después de más de una hora de intentar comunicarme, una voz con modulaciones muy fijas y duras me dio el "Hola que tal". No dijo eso, me avisó que era una Inteligencia Artificial, que respondiese claro sí o no, me lo repitió con esa voz de computadora e hizo las preguntas atinadas, programadas. ¿Programadas? Sí, por ahora… ¡Sí!


































