El próximo 20 de octubre, los abogados con matrícula federal de todo el país deberán elegir a quienes los representarán durante los próximos cuatro años en el Consejo de la Magistratura de la Nación.
Destacó la pluralidad de la lista que encabeza y el nivel de representatividad de los Colegios profesionales de todo el país. El apoyo de Gil Lavedra, el reclamo por el sistema de puntajes y un compromiso que trasciende las generaciones.

El próximo 20 de octubre, los abogados con matrícula federal de todo el país deberán elegir a quienes los representarán durante los próximos cuatro años en el Consejo de la Magistratura de la Nación.
Una de las cuatros listas que aspiran a cubrir otros tantos cargos, y que lleva el número 3, es Unidad para la Defensa de la Abogacía, que impulsa a Alberto Biglieri sobre la base de una representación plural y federal, y con el auspicio de Ricardo Gil Lavedra.
Biglieri es especialista y docente universitario en derecho administrativo, fue consejero de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, asesor del Consejo de la Magistratura de la Nación y conjuez de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
En diálogo con El Litoral, reivindicó la importancia del rol que ocupa el estamento profesional en el órgano de selección de candidatos a jueces, y puso eso por encima de los alineamientos políticos que, en muchos casos, identifican a las propuestas.
- Su candidatura es impulsada por abogados de todo el país y pretende encarnar una representación plural. ¿Esto es así, en una elección a la que normalmente se percibe como claramente politizada?
- Esta lista nace a partir de la pluralidad, la misma que en su momento se produjo en el Colegio Público de Abogados de Capital Federal, cuando Ricardo Gil Lavedra fue electo por primera vez y luego reelecto, cuando a mí me tocó ser secretario General.
La idea de la pluralidad es que tanto las mieles como las cuestiones agrias de la vida son lo mismo para un abogado que sea radical, peronista, comunista, liberal, cristiano o marciano: los problemas en los juzgados que retardan la justicia, y que impiden que nuestros clientes puedan tener una solución rápida a sus conflictos.
Es la idea que también nos inculcó Gil Lavedra, que como integrante del tribunal del Juicio a las Juntas es un hito viviente de la valentía, del coraje de la Justicia al que nosotros aspiramos.
-¿En qué se cifra la trascendencia de esta elección?
Lo que percibimos es que, en el Consejo de la Magistratura, donde se ventilan las conductas de los jueces federales y nacionales y se eligen, y se producen los concursos para elegir los próximos jueces federales y nacionales, es en donde se juega mucho de lo que le importa a la sociedad.
Y además, es transgeneracional. Porque nosotros, si tenemos suerte y creemos que nos van a acompañar los abogados, vamos a tener 4 años de mandato. Pero cuando uno elige a un juez es para los próximos 20 o 30 años. Es decir, van a juzgar los conflictos de nuestros nietos.
Entonces, hay una responsabilidad de transferencia transgeneracional. Si elegimos buenos jueces, damos paz social para los próximos 30 años. Pero si son malos, eso va a condicionar los próximos 30 años.
- Esto cobra especial relevancia ahora por el hecho de la cantidad de vacantes que se acumularon, y ahora por la velocidad con que se están cubriendo…
- Nosotros hacemos una diferencia muy clara en la gestión del ministro de Justicia (Juan Bautista) Mahiques con respecto a (Mariano) Cúneo Libarona, que propuso sucesiones escriturales y divorcios administrativos. Eso para nosotros es un límite, porque tiene que ver con las incumbencias profesionales y con las cajas previsionales.
Y en el rechazo a esos proyectos está el origen de esta lista, con un pronunciamiento muy fuerte en Rosario, que logró convencer a los miembros del Congreso de que era una aberración jurídica y lo retiraron.
Ése fue un punto de inflexión. Después viene Mahiques, que puso mucho énfasis a la cobertura de vacantes. También tiene que ver con la política, se ordenaron las cosas como para que efectivamente se elijan los jueces que se proponían. Y ahí estamos contentos, porque cuando se cubren vacantes hay más celeridad en la Justicia, y además hay un juez natural, no un subrogante.
Lo que seguimos criticando es que de los 170 últimos pliegos, 167 vienen de la carrera judicial. Exacto. No digo que la carrera judicial no sea honorable y no sea buena. Lo que digo es que hay que darle las mismas posibilidades a los abogados en el núcleo de los antecedentes de los concursos.
Después, por supuesto, vamos a votar el mérito. El que tenga más mérito, el mejor examen, ese va a ser siempre nuestro candidato, ese es un compromiso que hemos firmado. Pero hay que emparejar las posibilidades.
- Este planteo llega ahora en que se está discutiendo el reglamento del mecanismo de selección; por ejemplo, el peso de las entrevistas, que muchas veces altera marcadamente el orden de mérito.
- Para nosotros el proyecto de (Carlos) Rosenkrantz y (Ricardo) Lorenzetti merece apoyo, con esta condición especial. O sea, hay que achicar la discrecionalidad y mejorar el mérito, pero hay que emparejar la antigüedad de los antecedentes.
Tenemos que emparejar la línea largada. A partir de ahí, podemos entender que haya algún margen de discrecionalidad para mover al segundo o al tercero, pero no levantar al segundo puesto al que está en el 150.
- El otro punto importante es la representación federal…
- Sí. Es una elección bisagra. Porque como todavía funcionan los viejos sistemas de la Justicia nacional y la Justicia federal, en Capital es donde más concentración de organismos que dependen del Consejo de la Magistratura Nacional hay.
Pero nosotros creemos que hay que ponerle énfasis al trabajo de los colegios de interior. Y además nuestra lista es muy clara en su composición. Yo son del AMBA, la segunda candidata es de San Juan, el tercero de Córdoba, están Mendoza, Corrientes.
Es decir, es una lista que mira al interior y además, con una dinámica de equipo. Y creemos que el Consejo va a ser cada vez más federal, porque se va a ir ocupando menos de la Capital y más del país.
- Como profesional y académico ¿qué mirada tiene de cómo está funcionando el Consejo de la Magistratura, incluyendo los vaivenes en cuanto a su composición?
- Bueno, es un tema que tendrá que creo se merece un gran debate legislativo. La composición de 20 miembros que rigió hasta 2006 y se repuso ahora, es un diseño del siglo pasado.
En el interín, por impulso de Cristina Fernández como legisladora hubo una composición reducida, que quizá permitía mejorar la ejecutividad, pero que fue anulada por la Corte porque no respetaba la cláusula constitucional de la pluralidad de representantes académicos y de la presencia de los abogados. Así que de las dos recetas, estoy de acuerdo con ésta, que puede mejorar y mejorar mucho.
Primero, porque la Corte actual (que es tan valorada por nosotros y tiene entres sus miembros a dos insignes santafesinos, Lorenzetti y Horacio Rosatti) tiene que dedicarle muchas horas al conflicto, a generar los criterios rectores para que la Justicia se ordene en todo el país, y pareciera que el tema de la administración de los recursos insume demasiados esfuerzos.
Entonces, podría haber otro modelo, pero éste es el que está por ley. Así que eso también debería ser un debate legislativo.
- ¿Estuvo con el gobernador Pullaro?
- Sí, tuve el honor de que me reciba en la Casa Gris. Compartimos un buen rato de un análisis sobre la situación de la Justicia en general. Santa Fe es un ejemplo de cómo la provincia se puede poner sobre los hombros el tema de la seguridad. Le sobre nuestros proyectos, nuestros compromisos.
Me sentí muy apoyado para recorrer este tramo final de la campaña, que lo estamos haciendo por todo el país, pero con mucha fuerza en Santa Fe. Y la foto que nos pudimos sacar demuestra el respeto y admiración que tengo por él.





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