La mayoría se producen por acción humana: ¿Cómo se prepara Santa Fe ante posibles incendios?
La provincia es un escenario de riesgo, junto con las tormentas. Apelación a la conducta de la población: “una colilla mal apagada puede generar un desastre cuando los pastizales están secos”. El desafío del cambio climático y la comunicación como clave.
La mayoría se producen por acción humana: ¿Cómo se prepara Santa Fe ante posibles incendios?
Las imágenes de los incendios en la Patagonia argentina son dramáticas: los mismos paisajes paradisíacos que admiran propios y extranjeros en sus viajes al sur fueron ganados por fuego y más fuego. Y, con él, miles de hectáreas arrasadas, vegetación y fauna calcinadas, personas fuera de sus viviendas y éstas en medio de las llamas.
Días atrás se conoció que 16 provincias están bajo alerta por incendios, según el relevamiento del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y el Servicio Meteorológico Nacional. Santa Fe integra esa lista aunque en lo que va de la actual temporada estival no registró episodios de gravedad.
La lluvia y algunas jornadas de menor temperatura resultaron un buen paliativo. Pero el riesgo persiste, acrecentado por una conducta humana que en demasiadas ocasiones está reñida con el medio ambiente. Por eso el monitoreo debe ser constante y la concientización también.
Las imágenes de los incendios en localidades de Neuquén y Chubut son dramáticas. Una imagen de Epuyén.
En la sede de la Secretaría de Protección Civil de la provincia, ubicada en San Jerónimo 1322 de la ciudad capital, El Litoral dialogó con su titular Marcos Escajadillo, quien lideró ese espacio en los 12 años de gobierno socialista y renovó su cargo con el actual mandato de Maximiliano Pullaro.
El teléfono no deja de sonar: mensajes, llamados, alguna imagen que muestra una situación potencialmente riesgosa. Es imposible saber cuántos grupos contiene el aparato, pero si es cierto que la comunicación, como se verá, es clave en la anticipación y el manejo de toda emergencia.
Al momento de esta entrevista (el jueves 8) de la que participaron el subsecretario Daniel Basile y el director de zona Norte, Daniel Iglesias, Santa Fe no presentaba ningún foco importante de incendio.
El Centro de Operaciones de Defensa Civil. Foto: Guillermo Di Salvatore.
Sin embargo, las pantallas mostraban el avance de una tormenta que se hizo manifiesta durante esa tarde y el viernes posterior. Las tormentas convectivas (que dejan precipitaciones intensas en poco tiempo) también son un riesgo en la región.
Aún así, la preocupación por el fuego es una constante: “Ahora llueve pero cuando se sequen los pastos y aumente la temperatura, la atención va a estar otra vez allí”.
- ¿Cómo está preparada la provincia de Santa Fe para hacer frente a un incendio? ¿Se ha logrado que la población tome conciencia sobre este riesgo?
- Desde el inicio de la gestión, la Secretaría de Protección Civil, por indicación del gobernador Pullaro y del ministro de Seguridad Pablo Cococcioni, tiene la función de generar acciones de prevención en todos los rubros. Prevención y preparación son claves para la respuesta a la emergencia.
Marcos Escajadillo, secretario de Protección Civil de la provincia. Foto: Guillermo Di Salvatore.
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Hoy tenemos alertas por lluvias y por vientos fuertes, pero a la par puede existir otro por temperaturas extremas y peligro de incendios.
Es necesario trabajar en sintonía y para eso hay una acción muy fuerte con la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios: son 157 asociaciones distribuidas en la provincia, a los que se suman los bomberos Zapadores.
El año pasado capacitamos, en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, a más de 200 bomberos voluntarios de distintos puntos de la provincia en el rubro de brigadista forestal, que es distinto del incendio urbano.
En Santa Fe hay 157 asociaciones de bomberos voluntarios que actúan en conjunto con protección civil.
La característica que tiene el incendio forestal es que es muy traicionero: cambia el viento y podés quedar dentro del fuego. Por eso, lo que se busca es preservar la vida. ¿Cómo lo hacemos? Capacitando y para ello vinieron instructores del Plan Nacional de Manejo del Fuego.
- ¿Se incorporó equipamiento para atender estas contingencias?
- El gobierno tomó un crédito con la Agencia Francesa de Desarrollo y, del total, se asignaron 2,5 millones de euros a Protección Civil para la compra de equipamiento destinado a contingencias forestales.
Ya se entregaron 13 camionetas 0 km; la próxima semana vamos a estar entregando los equipos Combate 500, un dispositivo de 600 litros que va en la camioneta y permite una mayor operatividad.
Se piensa en el bombero dentro de un camión, pero tal vez ese vehículo no puede entrar a un campo; entonces, una camioneta es mucho más operativa.
Además, se compró equipo de protección personal con casco, indumentaria y borcegos; motobombas, motosierras, motoguadañas, sopladores, mangueras de distinto calibre y bombas que son de uso estricto para trabajo forestal.
A esta tarea coordinada entre bomberos voluntarios y Zapadores (que dependen de la Policía de la provincia), se suman las acciones en conjunto con municipios y comunas.
Esta coordinación con el territorio es necesaria: “Los bomberos necesitan agua para actuar y ¿dónde la encuentran? En los camiones regadores y las cubas de municipios y comunas”. “Si tienen que hacer un cortafuegos, la retroexcavadora es de la comuna”.
Para reforzar la intervención se compró un avión hidrante que, luego de finalizar trámites administrativos, va a estar operativo en las próximas semanas.
El gobierno provincial compró un avión hidrante para atender emergencias por incendios forestales.
Riesgo combinado
“Para este fin de semana tenemos previsión de lluvias”, anunciaba Francisco Díaz, jefe de Operaciones y Logística, la semana pasada. A primera vista, la novedad suena a alivio, “pero cuando los pastos se sequen y las temperaturas aumenten, va a aumentar el riesgo de incendios.
En mayo precipitaron 400 mm en Vera. Las tormentas convectivas son otro riesgo cierto en la región.
“Hoy tenemos una ventaja: en el delta como río está más alto, las mismas lagunas hacen de cortafuegos naturales”, aclara Escajadillo.
Este tramo de la charla se da en la Sala de Operaciones donde varias pantallas ocupan una pared completa. En una de ellas se observan puntos de distintos colores que “son estaciones meteorológicas; la mayoría ubicadas en los aeropuertos”. El amarillo significa un riesgo alto, el naranja muy alto y el rojo, extremo.
Estos datos se cruzan con la recurrencia de eventos y la salida de los bomberos, lo que marca qué tan rápido se desarrolla un incendio. “Si una persona enciende un fuego pequeño y el indicador está muy alto o extremo, significa que ese pequeño fuego se puede descontrolar muy rápidamente”.
Si bien hablamos de fuego, la atención estaba puesta ese día sobre otro fenómeno: la tormenta que se iba acercando a a provincia. “A Santa Fe las tormentas ingresan del oeste o del sur. Hacemos un monitoreo y cuando hay posibilidad de un episodio severo dejamos una guardia”.
“Tenemos cuatro grupos de WhatsApp: norte, centro, oeste y sur. En cada grupo están los intendentes y presidentes comunales o los responsables de las protecciones civiles locales, para que informen qué está pasando”. Desde la central se informa sobre la situación para que preparen medidas de prevención, explica Escajadillo.
“Hay una comunicación continua y permanente con los autoridades locales”. Esta permite, por ejemplo, evaluar el escenario previo a eventos masivos como las fiestas al aire libre que se desarrollan en todo el territorio provincial a lo largo del verano.
El factor humano
- Volviendo al tema de los incendios, ¿qué pasa con la acción humana?
- Falta insistir en este tema. Veíamos los incendios por televisión y, a la vez, una persona que estaba prendiendo fuego en un parque nacional. Más del 95 % de los incendios se producen por intervención humana: negligencia, intención o lo que sea, pero siempre hay una causa que involucra a un ser humano.
Muchos incendios se producen en los pastizales al costado de la ruta: llueve, los pastos crecen, pero después las altas temperaturas los seca y tenemos un combustible que cualquier elemento enciende o un fuego mal apagado propaga.
En la prevención hay que insistir: “A lo mejor acá la gente no va a prender fuego en un parque nacional, y no es la misma vegetación que en el sur del país. Pero tira un cigarrillo encendido a una banquina y por el pasto seco se puede propagar, sumado al viento y a las temperaturas altas. Lo mismo puede ocurrir en un campo para limpieza de pasturas”.
“La realidad es que tenemos los celulares en funcionamiento las 24 horas; la emergencia no es trabajo de oficina, incluye sábados y domingos”, aclara Escajadillo. También se coordinan acciones con la Agencia Provincial de Seguridad Vial, porque el fuego puede dificultar el tránsito en la autopista o en una ruta.
- ¿Qué cambió en tantos años al frente de Defensa Civil?
- El clima, claramente. Antes, un granizo era anecdótico y hoy es frecuente. Antes las tormentas eran regionales y hoy son convectivas (mucha lluvia en poco tiempo sobre un lugar puntual).
El sistema de Alerta Temprana nos informó que la misma celda que cayó en Bahía Blanca (en marzo de 2025) iba a estar sobre la ciudad de Vera. Y precipitaron 400 mm. en dos horas. Con esa información se activó todo el protocolo de Bomberos, Seguridad pública y Salud. Y se estuvo en el lugar desde el minuto uno.
- ¿Cómo se mantiene informada la gente común, que no cuenta con un monitoreo especializado, más allá de los alertas que llegan a los teléfonos?
- Primero, hay que pensar que el alerta es una probabilidad de ocurrencia, para lo cual hay una persona que se formó en la materia y advierte que el fenómeno puede ocurrir y hay que estar preparados.
Los medios de comunicación y redes sociales informan sobre las distintas situaciones y advertencias por ocurrencia de fenómenos extremos.
"Este no es un trabajo de oficina", dice Escajadillo junto al subsecretario Basile. Foto: G. Di Salvatore.
Es importante el trabajo que hacemos con intendentes y presidentes comunales, porque son responsables de su población. Por eso se les avisa qué está ocurriendo, en qué posible horario puede tocarle a cada localidad o si hay que evaluar distintos planes porque en esa jornada está previsto un evento, como una fiesta popular.
¿Falta mucho? Sí, pero estoy seguro de que estamos en el camino correcto. Porque también este cambio climático llegó para quedarse: estamos en enero y hoy tenemos una temperatura más primaveral que de verano.
Falta trabajo para entender que todos formamos parte de un conjunto y que entre todos tenemos que protegernos y ayudarnos. La decisión del gobernador y de todo el gabinete es que estemos trabajando continua y permanentemente con la población.