"Nosotros sabíamos que en provincia, en una elección de medio término, con todo el aparato peronista jugando fuerte, lo normal es perder. Lo anormal hubiera sido ganar, en estas condiciones. Lo único que creo que pasó ahora, y que es lo que nos deja un poco shockeados, es que la diferencia fue mayor a la esperada. Podríamos prever perder por 6 u 7 puntos, era algo, ponéle, razonable. Perder por 13, bueno, ahí sí hay cinco o seis puntos que tendríamos que haber retenido", opinó uno de los principales laderos de la Secretaría General de la Presidencia, que en tono autocrítico expresó: "Evidentemente fracasamos nosotros en seducir a ese electorado. Por ejemplo, en CABA, cuando hicimos la campaña con Manuel (Adorni), sabíamos que teníamos una pelea con el PRO, de hecho, era nuestro rival, pero tuvimos en cuenta que no teníamos que herir a ese electorado porque lo necesitábamos, quizás eso falló en esta elección. Nosotros en la Capital Federal lo teníamos bien determinado, y mucha parte del voto PRO vino hacia nosotros, quizá por la figura de Manuel porque es más conocido", reflexionó.