Todo fue peor luego, el 24 de marzo. “Estoy embarazada, prácticamente entrando al séptimo mes y por recomendación de mi doctora tenía prescripto hacer reposo, porque estaba por un cuadro de congestión que, bueno todavía lo sigo sufriendo un poco… Estaba en casa y suspendí toda mi agenda particular. A eso de las 10:55 llega un oficial de la policía que quería leerme unas causas judiciales que hay en mi contra y que para ello me obligaba a ir a la comisaría. Le dije que no me iba a mover de mi casa porque estaba con reposo médico, cursando un embarazo. El oficial insistió, insistió, yo le repetí que no me iba a mover… Y que haga lo que quiera hacer, pero que yo iba a cuidar mi embarazo y que de mi casa no me iba a mover. Cuando se convenció que yo no iba a aflojar, después discutir un rato, llamó a la fiscal que tiene esa causa y no lo atendió. Accedía a darle mi número de teléfono con tal de que se vaya y me deje hacer reposo, para poder recuperar la tranquilidad. Pero por la tarde me volvió a llamar como tres ó cuatro veces. En definitiva, estuve todo el día pendiente de ésto, controlándome la presión arterial… Lo que menos hice fue reposo”.