“A nadie se le ocurre darle de comer a una rata, pero sí a una paloma”, dice Carlos Tasinato, director de Vectores de la Municipalidad de Rosario, a Mirador Provincial, buscando romper el automatismo con el que muchas personas miran a las palomas: con simpatía, como si fueran parte del paisaje urbano. Pero detrás de esa costumbre hay un problema que crece en la ciudad.




































