Hija de la sanjavierina Carina Roa y de Ezequiel Bolatti, de Sunchales, hoy representa con orgullo a sus raíces argentinas en una de las fiestas culturales más impactantes del planeta.
Radicada en Brasil, Natalia Bolatti integra el plantel oficial de passistas de tradicionais escolas del Grupo Especial. Con formación en diversas disciplinas y años de experiencia en carnavales argentinos, hoy vive desde adentro la dimensión cultural más profunda del carnaval carioca.

Hija de la sanjavierina Carina Roa y de Ezequiel Bolatti, de Sunchales, hoy representa con orgullo a sus raíces argentinas en una de las fiestas culturales más impactantes del planeta.
Nacida en Sunchales, provincia de Santa Fe, y actualmente radicada en Río de Janeiro, Natalia es Licenciada en Comunicación Visual y Diseño. Sin embargo, su verdadera vocación siempre estuvo ligada al arte del movimiento.
A lo largo de su trayectoria se formó en diferentes disciplinas como ritmos latinos, danza jazz, contemporáneo, ritmos urbanos y especialmente samba no pé, el estilo característico del carnaval brasileño.
Su historia con el carnaval comenzó en 2012, cuando tenía 22 años y decidió sumarse a los carnavales de su ciudad. Durante nueve años integró la comparsa Iruya, una experiencia que marcaría su camino. Allí no solo desfiló, sino que durante cuatro temporadas fue Reina de Batería, un rol que exige carisma, técnica y una fuerte conexión con la música.
Ese recorrido despertó en ella la necesidad de perfeccionarse. En 2016 conoció a Emilce Parga, reconocida bailarina y figura destacada del carnaval de Gualeguaychú. Con su guía comenzó un proceso de formación más profundo dentro de la samba, disciplina que años más tarde la llevaría a cumplir uno de sus grandes sueños.
Luego de años de preparación, en 2023 surgió una oportunidad que cambiaría su vida: viajar a Río de Janeiro para conocer desde adentro la cultura del carnaval. Ese mismo año logró participar del Ala Internacional de Passistas de la escola Imperio da Tijuca, dando así su primer paso dentro del exigente mundo del carnaval carioca.
La experiencia no solo superó sus expectativas, sino que abrió nuevas puertas. En 2024 fue convocada para formar parte de la escola Unidos de Padre Miguel, que competía en la Serie Ouro del carnaval. Ese año la agrupación tuvo una temporada histórica: se consagró campeona y logró el ascenso al Grupo Especial, la categoría más importante del carnaval de Río de Janeiro.
Gracias a ese logro, en 2025 Natalia desfiló por primera vez en la máxima competencia del carnaval carioca, compartiendo la avenida con las principales escolas de samba de la ciudad. Pero ese no fue el único hito en su carrera: ese mismo año fue seleccionada para integrar el plantel oficial de passistas de Unidos de Padre Miguel.
Meses después decidió afrontar un nuevo desafío. En agosto de 2025 participó de una audición para integrar otra tradicional escola del Grupo Especial, Mocidade Independente de Padre Miguel. Entre 70 participantes fue elegida para formar parte del equipo de bailarinas, consolidando así su lugar dentro del carnaval.
Actualmente desfila para ambas escolas, una experiencia que requiere dedicación absoluta. Por ese motivo decidió mudarse a Río de Janeiro, lo que le permite estar presente en ensayos, presentaciones y actividades que forman parte de la intensa preparación del carnaval.
En diálogo con El Litoral Natalia contó que todo comenzó como un sueño que con el tiempo terminó transformándose en un cambio profundo de vida. Reconoce que uno de los desafíos más grandes fue dejar a su familia y afectos en Argentina, pero asegura sentirse profundamente agradecida por las oportunidades que el camino le fue ofreciendo.
También destacó que el carnaval en Río tiene una dimensión cultural muy distinta a la que se vive en Argentina. Según explicó, para los cariocas el carnaval es mucho más que un espectáculo: es una forma de contar su historia, expresar sus raíces y defender la identidad de cada escola. Por eso el respeto por los colores, la bandera y la tradición ocupa un lugar central.
“Lo que se ve por televisión es solo una pequeña parte”, contó. Detrás de cada desfile hay años de trabajo, preparación y compromiso de cientos de personas. Justamente por eso decidió dar el paso y vivir la experiencia desde adentro.




