Taylor Swift y Travis Kelce, a pareja del año dio el "sí" en una exclusiva e íntima ceremonia en Nueva York, pero detrás del romance que cautiva al mundo entero se desplegó una minuciosa ingeniería legal. Abogados de alto perfil trabajaron hasta el último minuto previo a la boda para sellar un contrato prenupcial que no solo resguarda la descomunal fortuna de la cantante, sino que introduce una cláusula inédita que impacta directamente en su principal sello artístico: la composición musical.




































