El desierto de Indio, California, suele ser el escenario de momentos inesperados, pero lo ocurrido este fin de semana en Coachella superó cualquier expectativa. En medio de un show sólido y visualmente impactante, Sabrina Carpenter —quien atraviesa el mejor momento de su carrera tras el éxito global de "Espresso"— dio un paso definitivo hacia el Olimpo del pop al recibir en su escenario a la mujer que redefinió la industria: Madonna.

































