Fuentes judiciales aseguraron a Télam que se trata de una remera que había sido secuestrada de la habitación del joven, quien tenía 17 años al momento del hecho, y que es la misma que -según los testigos- tenía puesta el pasado 1 de enero cuando se produjo el crimen de su madre, Graciela Holsbak; la pareja de ésta, Raúl Bravo; y su sobrina Alma, de 5 años.



































