El abuso sexual infantil es una de las peores formas de violencia contra niños, niñas y adolescentes. A pesar de ser una problemática que atraviesa a todos los países, culturas y estratos sociales, la mayoría de los casos no son detectados ni denunciados. Los mitos y prejuicios en torno al mismo agravan la situación y contribuyen a la revictimización.



































