La escena duró apenas unos minutos. Sin embargo, para quienes la protagonizaron, el tiempo pareció detenerse.
Alexis Andrés y Carlos Romero reconstruyeron los minutos de máxima tensión que vivieron en barrio Las Flores cuando una madre desesperada llegó corriendo con su hija en brazos. Las maniobras de RCP, la rápida reacción de los uniformados y la ayuda de una automovilista resultaron determinantes para evitar una tragedia.

La escena duró apenas unos minutos. Sin embargo, para quienes la protagonizaron, el tiempo pareció detenerse.
Eran cerca de las 10.30 de la mañana del lunes cuando los suboficiales Alexis Andrés y Carlos Romero, integrantes de la Brigada Operativa Urbana de la Unidad Regional I, realizaban una recorrida preventiva por avenida Blas Parera, a la altura de barrio Las Flores.
La jornada transcurría con normalidad hasta que una imagen alteró por completo la rutina de los uniformados.
"Vimos a una mujer corriendo con una bebé en brazos y pidiendo auxilio", recordó Alexis Andrés al reconstruir las circunstancias que derivaron en una intervención que terminó siendo decisiva para salvar una vida.
Los policías se acercaron de inmediato. La desesperación de la madre hablaba por sí sola. Al tomar contacto con la pequeña comprendieron que estaban frente a una emergencia extrema.
Sin perder tiempo, comenzaron a aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), capacitación que ambos habían recibido durante su formación y que periódicamente practican en el marco de cursos de actualización.
"Procedimos a hacerle maniobras de RCP y logramos estabilizarla porque tenía muy poca respiración", explicó Andrés.
Mientras uno de los agentes concentraba toda su atención en la pequeña, el otro buscó desesperadamente una forma de acelerar su traslado hacia un centro de salud.
Carlos Romero recuerda con claridad aquel instante. "Cuando la bebé reaccionó empezó a largar baba por la boca. Ahí me asusté y salí a buscar un remís o algún vehículo que pudiera ayudarnos para llevarla rápido al hospital", relató.
Cada segundo podía resultar determinante. Fue entonces cuando apareció un gesto solidario que los propios policías destacaron como fundamental para el desenlace favorable de la historia. Una automovilista que advirtió la situación decidió detenerse y ofrecer ayuda.
"Gracias a Dios una señora puso su voluntad y nos llevó al hospital. Le agradecemos mucho porque en medio de todo el movimiento se fue y nunca pudimos saber quién era", señaló Romero.
Con la bebé ya estabilizada, el traslado se realizó hasta el Hospital Iturraspe, donde quedó internada para una mejor evaluación médica y la realización de distintos estudios.
Posteriormente, los policías pudieron conocer algunos detalles sobre lo ocurrido antes de que la madre irrumpiera corriendo por la avenida en busca de ayuda.
Según les informaron, la pequeña había sufrido una caída y posteriormente comenzó a convulsionar, situación que desencadenó la dramática secuencia.
"Se había caído y empezó a convulsionar. La madre salió corriendo a pedir ayuda", recordó Andrés. Para ambos uniformados la experiencia dejó una fuerte marca emocional.
Aunque las maniobras de primeros auxilios forman parte de la preparación profesional, ninguno había enfrentado una situación de semejante gravedad con una criatura tan pequeña. "Siempre llevamos la práctica durante las capacitaciones, pero nunca me había tocado algo así", admitió Andrés.
Romero, por su parte, reconoció que el episodio lo movilizó especialmente por su condición de padre. "Uno se imagina la desesperación de la madre. Como padre también lo siente. Fue algo muy fuerte", expresó.
Con el correr de las horas llegó la noticia más esperada. La beba evolucionaba favorablemente. "Supimos que estaba mejor y eso nos dejó muy tranquilos", comentaron.
Más allá del reconocimiento que recibieron por su intervención, ambos insistieron en destacar el rol de la mujer que colaboró con el traslado y el valor de la capacitación permanente para actuar en momentos críticos.
En una tarea policial que muchas veces transcurre entre patrullajes, controles y prevención del delito, aquella mañana en barrio Las Flores tuvo un desenlace distinto. No hubo persecuciones ni detenidos. Hubo una madre desesperada, una bebé luchando por respirar, una maniobra aprendida a tiempo y varias personas que decidieron actuar. Y, sobre todo, una vida que pudo ser salvada.