"- Varias veces, mientras bailábamos, me di cuenta de que Marcos no dejaba de mirarme- me contó Azul, con cierta vergüenza- Pero esas miradas que te hacen sentir incómoda, ¿viste?… Y, en medio de la segunda tanda de rondas, me fui a un costado con Sol, que estaba descompuesta. Entonces Marcos se acercó, vino y me encaró de una: 'Si yo me mando, ¿vos me seguís?'… ¡Imaginate! Casi me muero. Yo soy re-tímida, vos sabés; además, ¡Andrés estaba ahí, bailando en una de las rondas!



































