Ducharse con luz tenue antes de dormir: cómo ayuda a reducir la ansiedad y mejorar el descanso
Diversos especialistas en sueño y hábitos de bienestar recomiendan ducharse con luz tenue antes de acostarse, una práctica que podría favorecer la relajación, la disminución de la ansiedad y una transición más fluida hacia un sueño reparador.
Ducharse con luz tenue antes de dormir: cómo ayuda a reducir la ansiedad y mejorar el descanso
Adoptar hábitos que promuevan un descanso adecuado es cada vez más común en personas que buscan mejorar su bienestar general. En ese contexto, una práctica que surgió en las redes sociales —ducharse con luz tenue o penumbra antes de dormir— ha llamado la atención de quienes intentan reducir la ansiedad nocturna y conciliar mejor el sueño.
Esta rutina no solo se está difundiendo en entornos digitales, sino que también ha captado el interés de especialistas en sueño y bienestar por su potencial efecto calmante y su contribución a procesos fisiológicos asociados con la preparación para el descanso.
Hábitos que promuevan un descanso adecuado
Cómo influye la luz en la relajación y el sueño
La exposición a diferentes intensidades de luz tiene un impacto importante en los ritmos circadianos, el reloj interno que regula los ciclos de vigilia y descanso.
La luz brillante, en especial la artificial de tonos fríos o azules —como la que emiten muchas pantallas electrónicas— puede interferir con la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el sueño, y mantener al cerebro en estado de alerta.
El entorno con menos estímulos visuales permite al cerebro disminuir la actividad sensorial
Reducir la luz ambiental al momento de ducharse por la noche puede ayudar al cuerpo a interpretar que se acerca la hora de dormir y, de ese modo, facilitar la transición hacia el descanso nocturno.
La práctica de ducharse en luz tenue, a veces llamada “dark showering” en inglés, consiste en tomar la ducha con las luces apagadas o con iluminación muy suave, que puede complementarse con velas o lámparas de baja intensidad.
El entorno con menos estímulos visuales permite al cerebro disminuir la actividad sensorial, lo que puede traducirse en una mayor sensación de calma.
Además de la reducción de estímulos lumínicos, el acto de ducharse con luz suave puede promover una mayor concentración en las sensaciones corporales —como el contacto del agua en la piel, el sonido de la ducha o los aromas de los productos de higiene— generando un efecto similar al de una práctica de atención plena o mindfulness.
Este enfoque sensorial contribuye a una disminución de pensamientos intrusivos o preocupaciones típicas del momento previo al sueño, reduciendo la ansiedad acumulada durante el día.
Especialistas en medicina del sueño también señalan que tomar una ducha tibia a la noche, independientemente de la luz, puede favorecer la regulación de la temperatura corporal.
El agua templada provoca un aumento temporal de la temperatura superficial de la piel, seguido por un descenso gradual de la temperatura central del cuerpo al salir de la ducha, lo que está asociado con la facilitación del inicio del sueño.
En conjunto con la luz tenue, esta respuesta fisiológica puede potenciar la señalización interna de que es momento de descanso.
Beneficios percibidos y recomendaciones
Quienes incorporan duchas con luz tenue en su rutina nocturna suelen reportar una sensación de relajación más profunda que la que experimentan con duchas en luz normal. Usuarios describen esta práctica como un momento de calma que ayuda a dejar atrás el ritmo acelerado del día y a preparar el cuerpo y la mente para dormir.
Los expertos señalan que, más allá de la moda o las descripciones anecdóticas, esta práctica puede tener fundamentos prácticos. La ausencia de luz intensa disminuye la estimulación sensorial y favorece que el sistema nervioso transite de un estado de alerta hacia uno más receptivo al descanso.
Reducir la actividad de la respuesta de estrés y ansiedad, junto con la disposición de un ambiente físico más tranquilo, puede ayudar a muchas personas a conciliar el sueño con mayor facilidad.
Sin embargo, los especialistas alertan que esta práctica no sustituye tratamientos médicos en casos de insomnio persistente, trastornos de ansiedad graves u otros problemas de salud que afecten el sueño.
Para quienes padecen dificultades prolongadas para dormir, es recomendable consultar a un profesional de la salud para evaluar causas subyacentes y recibir orientación adecuada.
El uso de duchas con luz tenue puede acompañar otras higienes del sueño, como mantener horarios regulares para acostarse, evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y crear un ambiente de dormitorio confortable.
Otra recomendación general al aplicar esta rutina es no optar por oscuridad total, lo cual puede implicar riesgos de seguridad, como tropiezos o caídas en el baño.
Especialistas sugieren mantener una fuente mínima de luz —por ejemplo, una vela o lámpara de baja potencia— que permita la visibilidad básica sin generar estímulos visuales intensos, equilibrando seguridad y relajación.