Llega el viernes, terminan las obligaciones laborales o comienzan las vacaciones, pero el cuerpo sigue funcionando como si todavía estuviera en medio de una urgencia. Muchas personas sienten que, aunque intentan descansar, no logran relajarse por completo. El cansancio permanece, la mente sigue acelerada y aparecen síntomas físicos que afectan el bienestar cotidiano.
































