Hay una verdad incómoda que alguien tiene que poner sobre la mesa: gran parte de los problemas nutricionales actuales no provienen de las personas, sino de modelos profesionales que jamás actualizaron su mirada. Enfoques formados en los 90 que, por inercia, comodidad o conveniencia comercial, siguen repitiendo dogmas viejos, modas sin evidencia y mensajes marcados por la industria alimentaria.




































