Ese verano de 2017 se derretía Santa Fe y como alguna vez tituló alguien: “En Colón, para bien o mal, nunca te aburrís”. Y era uno de esos vacíos de comando técnico. Por cuestiones del club, Vignatti en el exterior; acá, sin conocer demasiado la palabra vacaciones, Horacio Darrás y un par de dirigentes. Entonces, era más fácil gestionar estando acá. Y Darrás apuntó a un tal Eduardo Domínguez, el mismo que hoy, cuatro años después, no necesita ninguna presentación en el Mundo Colón.


































