Se lo notaba contento, eufórico a Diego Osella. Necesitaba sacarse de encima este mal comienzo con dos derrotas al hilo y de arranque. Había que conseguir un resultado positivo, pero, además, también había que dejar una imagen que permita creer y recuperar una confianza que Colón había perdido. Sirve como punto de partida, como bisagra o punto de inflexión. El tiempo dirá —y los resultados— si lo bueno se puede mantener y mejorar; y si lo malo se puede cambiar. Colón pudo ganar el partido si hubiese tenido eficacia (no cualquier equipo genera dos mano a mano tan claros como los que tuvo Colón). Pero el simple hecho de mencionar que el de Florencio Varela fue el primer punto que Colón cosechó como visitante en un largo torneo al que sólo le quedan dos visitas (al Parque para jugar con Newell’s y a Córdoba para enfrentar a Talleres), es suficiente para justificar la satisfacción del técnico:



































