Correr, meter, pensar... Siempre sin perder el orden. No es un pressing alto, no va a tapar la salida de los centrales rivales. Es un pressing medio insoportable, asfixiante. La gran pregunta cuando terminaba ese primer tiempo que, sin despeinarse, Unión debió irse 2-0 arriba de River, era una sola: ¿podrá sostener el equipo de Munúa ese ritmo físico?. No sólo que lo mantuvo sino que por momentos lo intensificó.


































