A “vuelo de pájaro”, uno puede asegurar sin temor a equívocos que el del viernes fue uno de los mejores partidos de Unión. Y capaz que, si la pretensión es más puntillosa, puede haber sido “el mejor” partido de Unión en lo que va de este 2024 muy distinto al del 2023. El equipo jugó muy bien, se sobrepuso a la contingencia inicial de ir perdiendo el partido en el primer avance peligroso del rival, no se desesperó y lo dio vuelta con total justicia. Cuesta hasta encontrar una figura. Sacando Balboa – voluntarioso como siempre pero algo lento, impreciso y sin la confianza avasallante de otros partidos – el resto jugó realmente bien o muy bien. Hasta el pibe Ludueña, que cometió algunos errores (sobre todo en el manejo de la pelota), pero que a partir de esos yerros empezó a asegurarla y no dudó, por ejemplo, en volver la jugada hacia atrás para no rifarla con algún pase más ofensivo.
































