Hay derrotas y derrotas. Algunas duelen mucho y dejan un amplio margen de preocupación. Desde ya que perder un partido siempre genera inquietud. Pero cuando el que pierde (en este caso Unión) muestra superioridad sobre su rival durante gran parte del primer tiempo y luego, con uno menos, vende cara la derrota en el segundo, esa preocupación disminuye.


































