Hay una curiosa coincidencia climática en la historia deportiva de Santa Fe. Cuarenta y cuatro años después, la provincia vuelve a recibir los Juegos Suramericanos —aquella competencia que en sus comienzos se llamó Juegos Cruz del Sur— mientras otro fenómeno de El Niño se instala sobre el océano Pacífico y proyecta posibles efectos sobre el clima de la región.




































