La solidaridad volvió a hacerse presente en la Fundación Mundo Pequeño. Esta vez, la institución recibió una donación de los tradicionales pirulines de Franco Colella, una iniciativa que permitió compartir meriendas especiales con los chicos que participan de las actividades que la organización desarrolla diariamente. Más allá de lo material, el gesto fue valorado como una señal de acompañamiento y reconocimiento al trabajo social que la entidad realiza desde hace más de dos décadas en la ciudad de Santa Fe.





































