“Terminó una etapa y hay que empezar a hacer un análisis profundo de lo que fue el año, ajustar donde sea necesario e intentar mejorar en estos dos partidos. Se hizo cuesta arriba preparar el equipo para competir en este contexto. No pudimos darle una fisonomía de juego por la urgencia que teníamos de sumar. En mi caso faltó tiempo de trabajo y tranquilidad. Nunca pudimos plasmar un ADN y fueron más intenciones que claridad. Trataremos de terminar lo mejor posible. Yo fui jugador, lo viví de adentro y puedo asegurar que no es fácil competir en la situación tan dura que estuvimos transitando”, fue el veredicto final de Ezequiel Medrán, DT de Colón, con un poco de desahogo y alivio porque el domingo se acabó con este martirio que fue el año plagado de desilusión que vivió el hincha sabalero.


































