La magnitud de los cambios reglamentarios que entrarán en vigor en la Fórmula 1 en 2026 obligó a los equipos a solicitar un shakedown adicional, previo a los dos test oficiales de pretemporada en Bahréin.
La Fórmula 1 dio en Barcelona su primer paso real hacia la temporada 2026, con un shakedown clave para validar autos y unidades de potencia completamente nuevos. Durante cinco días a puertas cerradas, los 11 equipos comenzaron a despejar dudas técnicas, acumular datos y medir el alcance de una de las revoluciones reglamentarias más profundas de la historia reciente.

La magnitud de los cambios reglamentarios que entrarán en vigor en la Fórmula 1 en 2026 obligó a los equipos a solicitar un shakedown adicional, previo a los dos test oficiales de pretemporada en Bahréin.
Barcelona fue el escenario elegido para una prueba a puertas cerradas, marcada por la cautela y la necesidad de validar conceptos básicos antes de pensar en rendimiento.
Las nuevas unidades de potencia, con una dependencia mucho mayor del sistema eléctrico y un MGU-K significativamente más potente, generaron inquietud en el paddock.
Sin embargo, los temores de una semana plagada de problemas graves resultaron exagerados: la conclusión general fue que la nueva era comenzó de forma sorprendentemente fluida, muy lejos del caos vivido en el cambio reglamentario de 2014.
Mercedes fue el equipo más destacado del shakedown en términos de fiabilidad y kilometraje. Con 500 vueltas acumuladas, el W17 permitió a George Russell y al debutante Andrea Kimi Antonelli avanzar incluso hacia simulaciones de carrera y tandas de clasificación tempranas.
Ferrari, aunque con un perfil más bajo, también dejó sensaciones positivas: sumó 444 vueltas sin contratiempos importantes y mostró una base sólida con Charles Leclerc y Lewis Hamilton.
Red Bull, en tanto, inició de manera alentadora su etapa como fabricante de unidades de potencia junto a Ford. Pese a un accidente que complicó el programa, el equipo logró reunir una cantidad de datos valiosa y confirmó que su proyecto propio está en condiciones de competir desde el inicio.
No todos los equipos pudieron cumplir sus planes. Williams fue el gran ausente del shakedown tras priorizar la producción y el stock de piezas de cara al inicio del campeonato, mientras que Aston Martin llegó con lo justo y apenas pudo completar 65 vueltas, aunque acaparó miradas por el primer diseño firmado por Adrian Newey.
Haas reaccionó con solvencia tras problemas de fiabilidad y cerró una semana positiva, mientras que Audi, en su estreno como fabricante, atravesó dificultades iniciales antes de lograr un último día más consistente.
Alpine, por su parte, mostró un progreso constante en su primer contacto con motores Mercedes, y Cadillac cumplió el objetivo principal de cualquier debutante: salir a pista, rodar y aprender.
Lewis Hamilton encabezó las hojas de tiempos, pero en un contexto de frío, programas dispares y sin búsquedas reales de rendimiento, los registros carecen de significado. La verdadera lectura llegará recién en Bahréin, cuando los equipos comiencen a explorar tandas largas y ventanas de puesta a punto más representativas.
Barcelona no dejó conclusiones definitivas, pero sí una certeza: la Fórmula 1 2026 ya está en marcha, y el desafío técnico que enfrentan los equipos será tan exigente como fascinante.




