En la Fórmula 1 el tiempo es un recurso crítico. No solo el que marcan los cronómetros en pista, sino el que define el desarrollo técnico, la toma de decisiones y la evolución constante de cada monoplaza. Por eso, la inesperada pausa en abril —tras la cancelación de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita— lejos estuvo de significar un descanso para Scuderia Ferrari.




































