Para entender la magnitud de la final del domingo en Nueva Jersey, podríamos remontarnos a aquel 12 de octubre de 1974 en la cancha de River, cuando por la Copa de la Hispanidad, el Flaco Menotti debutaba como entrenador de la selección y elegía a la Chiva Di Meola como su primer “9”, apostando a sus virtudes de jugador de potrero, atrevido, astuto y goleador.



































