Partido de potrero. O más que eso. El partido se jugó en un terreno totalmente desnaturalizado y a pesar de que al partido lo empezó ganando desde muy temprano, le costó muchísimo hacer pie en una cancha con mucha agua, donde la pelota se frenaba y era imposible ponerla contra el piso. Argentina lo intentó en el arranque, cuando apareció Lo Celso por el costado derecho y lo intentaron junto con De Paul y Enzo Fernández, que se pararon como una dupla de volantes centrales, completando Almada el mediocampo de cuatro hombres para abastecer de juego a Messi y Julián Álvarez, algo que casi nunca pudo lograrse.




































