Al menos trece personas murieron y cerca de una veintena de niños permanecen desaparecidos tras la repentina crecida del río Guadalupe, en el centro de Texas, Estados Unidos. La tragedia se desató luego de intensas lluvias que provocaron el desborde del cauce y arrasaron campamentos, vehículos y viviendas móviles en su recorrido.

































