La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso a los gobiernos de la UE establecer un tope al precio del gas ruso, así como una "contribución solidaria" a las energéticas europeas para hacer frente a la crisis que enfrenta el bloque por el fuerte aumento de los precios a raíz de la guerra en Ucrania.

































