Cada 6 de enero, con la llegada del Día de Reyes, se cierra simbólicamente el ciclo de las celebraciones navideñas. En muchos hogares, esa fecha marca también el momento de guardar adornos, luces y el árbol de Navidad, un ritual cargado de significado que combina tradición religiosa, costumbre popular y organización doméstica.



































