Hay momentos en la vida de una provincia en los que la política, animándose a parecerse un poco más a lo que se espera de ella, deja de administrar lo conocido y se anima a cambiar las reglas del futuro. Santa Fe tuvo uno de esos momentos hace un año, cuando dejó de vivir bajo una Constitución escrita en 1962 y sentó las bases para una nueva época.



































