"Odio la guerra como solo un soldado que la ha vivido puede hacerlo, solo como alguien que ha visto su brutalidad, su futilidad, su estupidez", advirtió el presidente Dwight D. Eisenhower en 1953, tras comandar las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial. Esa sentencia adquiere hoy una urgencia escalofriante en Washington.































